lunes, 10 de junio de 2013

Cigarro por la noche.

El chico y sus sueños seguían sin poder llegar a algún lugar pleno, intento alcanzarlo con palabras que consideraban pretenciosas, pero no sabía porque las tomaban de esa forma. Si el solo decía lo que su corazón le dictaba, eran las palabras que las noches turbias le habían alcanzado, eran las palabras que él había encontrado para describir su malestar, su vida, su alma, su propio yo. Durante el camino encontró a alguien con el mismo malestar personal, pero esa persona decidió ponerle correas a su demonio, lo ato a un árbol para poder llevar una vida dictada por el amor y las buenas acciones. El se preguntó si eso estaba mal, dudaba de sus propias acciones de la vida cotidiana, ¿Había acaso escogido el camino equivocado? Es de humanos equivocarse, pero esta era tal vez un grave error, ¿Sería bueno ir con una prostituta de emociones? ¿No te haría sentir igual de vacío? Pagar por encontrar a alguien que te escuche y te diga cómo vivir una vida que no conoce, solo intenta comprenderla ¿No sería el mismo que como cuando contratas a alguien que te saque el esperma? La satisfacción duraría 1 o 2 días, pero después quieres más y tienes que volver a pagar por la misma dosis de satisfacción ¿No es acaso lo mismo que hace un psicólogo, terapeuta, domador de bestias?

Manuel Hernández 

No hay comentarios:

Publicar un comentario