El chico y
sus sueños seguían sin poder llegar a algún lugar pleno, intento alcanzarlo con
palabras que consideraban pretenciosas, pero no sabía porque las tomaban de esa
forma. Si el solo decía lo que su corazón le dictaba, eran las palabras que las
noches turbias le habían alcanzado, eran las palabras que él había encontrado
para describir su malestar, su vida, su alma, su propio yo. Durante el camino
encontró a alguien con el mismo malestar personal, pero esa persona decidió
ponerle correas a su demonio, lo ato a un árbol para poder llevar una vida
dictada por el amor y las buenas acciones. El se preguntó si eso estaba mal,
dudaba de sus propias acciones de la vida cotidiana, ¿Había acaso escogido el
camino equivocado? Es de humanos equivocarse, pero esta era tal vez un grave
error, ¿Sería bueno ir con una prostituta de emociones? ¿No te haría sentir
igual de vacío? Pagar por encontrar a alguien que te escuche y te diga cómo
vivir una vida que no conoce, solo intenta comprenderla ¿No sería el mismo que
como cuando contratas a alguien que te saque el esperma? La satisfacción duraría
1 o 2 días, pero después quieres más y tienes que volver a pagar por la misma
dosis de satisfacción ¿No es acaso lo mismo que hace un psicólogo, terapeuta,
domador de bestias?
Manuel Hernández
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