martes, 18 de junio de 2013

"Nada es verdad ni nada es mentira, todo esta permitido" AC

Justo ahora no sé qué pensar, desde niños nos impusieron una manera de ver al mundo, verlo de una manera “lógica” siempre imponiendo la “realidad” como única verdad , ya fuera palpable o visual ante lo cotidiano. Ahora, con cierto criterio propio y dejándome llevar por teorías que rayan en lo absurdo para muchas personas, me e dado cuenta que nada es verdad, todo puede ser una mentira, una ilusión. Podríamos ser simples maquetas ¿Pero producto de quién o de qué?

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de leer  “Las enseñanzas de Don Juan” en el relato de Carlos Castañeda se plasman las instrucciones de un viejo al norte de México, que le invita a probar lo que teóricamente nombraron como “realidad no ordinaria”. Son instrucciones para desprenderte del mundo, influenciado con estímulos de la misma tierra, como el peyote o los hongos. En cuanto leí eso no pude dejar de pensar en las simbiosis que se producían cotidianamente en la naturaleza. Como cuando un árbol depende de una ardilla para propagar sus semillas para poder renacer en un lugar lejos de su alcance, los dos tienen un fin común, alcanzaron un nivel simbiótico a manera inconsciente, la ardilla consigue alimento y el árbol consigue su preservación. Nosotros, como humanos tenemos una herramienta muy rara, al menos para nuestro planeta, conseguimos la inteligencia.

En experiencias personales con alucinógenos, me di cuenta que lo que se crea con esos estímulos es una “realidad” diferente, no común, pero no por ello es falsa. Los ojos, nuestros reflectores, crean situaciones poco convencionales, la mente se sumerge en su propio interior para alcanzar niveles de percepción distintos y muy personales, es una simbiosis, como la del árbol con la ardilla.
Pensando en esto, reaccione y percibí que nada es como siempre te dijeron que tenía que ser, sabemos cómo se ve y como se siente, pero jamás nos hemos tomado el tiempo de conocerlo de verdad.

¿Quién somos en realidad? ¿Cuál es la razón de conocer estos estímulos? ¿Por qué se niegan tanto en mantener ilegal lo que podría ser la herramienta para llegar al siguiente nivel? ¿De quién dependemos para poder alcanzarlo? Cuándo la muerte nos alcance ¿En realidad seremos desplazados del universo? ¿O nos convertiremos en el titiritero? ¿Seremos acaso comparables con las células cancerígenas en un cuerpo desvalido y vulnerable?

Se que mucho de esto no tiene el mayor sentido, pero como diría Don Juan “El mundo es un lugar misterioso”


M.H 




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