jueves, 20 de junio de 2013

La historia del chico

Había un chico que era adicto a sentir tristeza. Para el este vicio era peor que fumar una cajetilla de cigarros al día, no recordaba con clarides la ultima vez que sintió una felicidad genuina, no una alegría causada por algún logro social, si no una puramente emocional. Hubo momentos donde creía acariciar ese tan soñado gusto, pero el pesar que le daba el desapego que el solo forjo, no le permitía siquiera acercarse un poco.
Sabia que nada importaba, ni siquiera sus deseos, el solo caminaba mal trecho por el sendero grisaseo de la vida. Intentaba encontrar el pasatiempo que hiciera a su naturaleza mas llevadera. Consideraba que la trascendencia solo era la justificación de los poetas optimistas. El suicidio no estaba de sus planes, pero si dentro de su sangrante corazón, creía que era una escapatoria simple para su loco genio. Intentaba con rabia matar a su mejor demonio, pero con el tiempo descubrió que era lo mejor de el y fue así como lo acepto como parte de si y lo dejo corroer la mitad de cuerpo que le correspondía. Supo que el no era mas que el estanque de todos los peces dorados del alma. Sabia que estaban condenados ante los demás peces simples y alegres del mundo.
Sentía envidia de los genios abstractos, porque ellos se sentían satisfechos con comprobar teorías ajenas a las verdaderas condiciones del crecimiento humano, no sabia de que servia tener teléfonos celulares y tabletas si no sabían como se tenia que tratar a los demás hombres, mujeres, animales y al mundo con respeto. El sabia que no tenia que crecer la estabilidad social, si no la conciencia de esos antropodos cegados por buenos y malos deseos. Sabia que iba a morir algún día con toda esa verdad velada en su alma, porque nadie quería escuchar teorías que no se habían comprobado aun ¿Como podrían se comprobadas si ni siquiera han aprendido a escuchar?. A diario se preguntaba si estaba loco.

M.H

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