lunes, 17 de junio de 2013

Hombre-espejo

Me pregunto si en tu corazón también hay fuego y rayos azules, no se describirte con un método acertado ¿Cómo saber si estas vivo realmente? ¿No corres presa por la admiración hacia otro hombre? Caminas rodeado de banderas e ideas ajenas ¿Por qué no andas con tu personalidad a cuestas? Comes palabras ajenas para después vomitarlas sin digerir. Ladrón de luz. Me pregunto cómo ver tu propio latido de la vida, tu propio yo, tu propia forma de iluminar al mundo. Malabareas con pelotas que no son tuyas y pareces estar orgulloso de ello, sonriendo y cegando ojos con el brillo que robas. No me parece mal tu fascinación por esos actos, me parece aburrido. Mi alma corrompe la palabra “simpleza” pero es mía, me pertenece a mí, a mis errores y aciertos. La admiración y el aprendizaje es lo que hoy nos hace llamar humanos, pero quedas ciego con palabras que no son tuyas. Admíralas, deja que se hagan parte de ti y tu personalidad, fusiónalas con tus propias ideas para crear teorías mágicas y resplandecientes, no seas el discípulo hablador y conviértete en el maestro. Me sigo preguntando ¿Cómo es posible vivir así, hombre-espejo?

M.H 

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