Me pregunto si en tu corazón también hay fuego y rayos
azules, no se describirte con un método acertado ¿Cómo saber si estas vivo
realmente? ¿No corres presa por la admiración hacia otro hombre? Caminas
rodeado de banderas e ideas ajenas ¿Por qué no andas con tu personalidad a
cuestas? Comes palabras ajenas para después vomitarlas sin digerir. Ladrón de
luz. Me pregunto cómo ver tu propio latido de la vida, tu propio yo, tu propia
forma de iluminar al mundo. Malabareas con pelotas que no son tuyas y pareces
estar orgulloso de ello, sonriendo y cegando ojos con el brillo que robas. No
me parece mal tu fascinación por esos actos, me parece aburrido. Mi alma
corrompe la palabra “simpleza” pero es mía, me pertenece a mí, a mis errores y
aciertos. La admiración y el aprendizaje es lo que hoy nos hace llamar humanos,
pero quedas ciego con palabras que no son tuyas. Admíralas, deja que se hagan
parte de ti y tu personalidad, fusiónalas con tus propias ideas para crear
teorías mágicas y resplandecientes, no seas el discípulo hablador y conviértete
en el maestro. Me sigo preguntando ¿Cómo es posible vivir así, hombre-espejo?
M.H
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